Primero lo primero:
Algunas cosas a tener en cuenta a la hora de decorar fusionando culturas
Los colores
Los colores favoritos son, generalmente, los terrosos o la gama de los rojos, desde los granates a los naranjas. No obstante, los espacios en blanco y negro también logran un buen marco para la fusión de culturas.
Los materiales
Los materiales de este estilo, que apuesta a la calidez y al toque personal, son la madera, generalmente tallada, los tejidos naturales, el mimbre y distintas fibras vegetales, telas tintadas a mano, barro, piedra.
La luz
La luz juega un rol preponderante. Sus ambientes se matizan con una iluminación general suave y difusa, y luces puntuales destacando objetos, siempre en tonos cálidos. Velas, fanales, lámparas de papel, bambú, entre otras alternativas, dejan su destello étnico y junto a los aromas ayudan a generar una atmósfera especial.
¿Como elegir los elementos decorativos?
Los viajes son un buen recurso para obtener piezas que marquen la personalidad de quien habita el espacio. Si los objetos hacen referencia a experiencias personales, caminos recorridos, viajes vividos, lugares que nos remontan a recuerdos, el espacio denotará un carácter aún más especial. Máscaras traídas de África conviviendo con tapices de Marruecos y coloridos killims de la India, logran un encuentro auténtico de culturas, en espacios donde no faltan objetos regionales, cueros, pieles o tapices que aluden a nuestra cultura nacional.
Todo vale: el toque multicultural es el que da el encanto, en una ambientación que acompaña con el mobiliario, la iluminación y los colores adecuados.