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Muchos de nosotros hemos optado, sobre todo en ciudades donde los veranos y los inviernos presentan temperaturas extremas, por acristalar parte del espacio exterior de nuestras viviendas. Terrazas, áticos, porches… ¡Incluso patios! Pueden cerrarse de manera eficaz y discreta, ampliando el espacio útil de nuestra vivienda, pero sin restarnos ni un ápice de luz o de las vistas exteriores.

Antes de acristalar un balcón o terraza, por supuesto hay que informarse de las normas del ayuntamiento correspondiente con respecto a este tipo de obras. Y una vez obtenido el permiso, contar también con el respaldo de la comunidad de vecinos, que puede oponerse a nuestros propósitos. Pero una vez superados estos obstáculos, sólo tendremos que escoger el cerramiento que más nos interese y contactar con las empresas y los instaladores adecuados (para lo cual, TuManitas.com es siempre una solución ideal).

Para cerrar grandes espacios tenemos cuatro sistemas para escoger:

  • - Cortinas de cristal: son la solución más novedosa y estética. Se colocan en estructuras con cubierta (balcones, porches, terrazas…) y consisten en una serie de paneles de cristal templado que no llevan perfiles de ningún tipo, por lo que la superficie queda diáfana y no rompe con la estética de las fachadas. Incluso se pueden hacer formas redondeadas. El límite de altura es de 3 metros, pero no hay tope en la longitud.
  • - Plegables con perfiles: ofrece una gran libertad en el número de hojas y formas de apertura. Permite acristalar espacios sin cubrir, pero también interiores. Los perfiles suelen ser de aluminio y se pueden lacar en muchos colores, incluso imitando madera.
  • - Puertas correderas: son el sistema más conocido y empleado. Apenas ocupan espacio al abrirse y son muy resistentes y aislantes. Pueden llevar sistema de rotura de puente térmico (RPT) para mejorar el aislamiento frente a la humedad. En este caso, el ajuste en la instalación debe ser perfecto.
  • - Techos de cristal sin obras: para patios o jardines donde queramos establecer un “comedor de verano”. Se trata de cerramientos móviles (manualmente o con motor incorporado) que resultan totalmente herméticos al agua y al viento, así como buenas propiedades aislantes.

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